Ansiedad e intestino. Cuando la ansiedad es un problema digestivo.

Aunque ansiedad e intestino son términos que parecen no estar relacionados, te sorprenderá saber que ambos van de la mano.
Si tu sistema digestivo no funciona de forma saludable,  es difícil gozar de salud mental.

La ansiedad es un problema común en la consulta del médico, y los ansioliticos el medicamento más común para tratarla.
Pero ¿Y si supieras que en tu despensa puedes encontrar lo que necesitas?

Casi todo el mundo piensa que la ansiedad es un problema de la mente. Algo que solo puede resolver el psiquiatra o el psicólogo.
Y aunque es cierto que ciertas situaciones y experiencias pueden hacernos caer en una depresión o estado de ansiedad que precisan ayuda profesional, la salud intestinal es algo que no debemos ignorar.

Los problemas digestivos  afectan a tu bienestar mental, y en algunos casos puede ser el factor más importante.

Hay personas que cambiando su alimentación han logrado superar  problemas emocionales que  muchos años de terapia no lograban resolver.

Cuando mejoramos la salud del sistema digestivo, también mejoramos la salud en general. Todos los órganos incluido el cerebro se benefician.
Y un  cerebro más sano equivale a una mente más clara. Algo que nos puede ayuda a  cambiar nuestra percepción, y a sentirnos más preparados para manejar  emociones y pensamientos.

Ya lo decía Hippocrates: Todas las enfermedades empiezan en el intestino.

EJE INTESTINO CEREBRO

El eje intestino cerebro es el término que se da a la comunicación bi-direccional entre estos dos órganos.
Una conexión física y bioquímica donde la microbiota actúa de intermediaria.

 

intestino cerebro eje
El eje intestino cerebro es la comunicación entre estos dos órganos.

 

Las emociones afectan a nuestra digestión.

¿ Has notado que cuando estas preocupado no puedes comer?
Se te hace un nudo en la garganta y no te entra la comida.
Y ¿ qué me dices de las  mariposas que sientes en el estómago cuando estas excitado o nervioso?
Estos son ejemplos de la conexión intestino cerebro. Algo fascinante, que sólo nos vuelve a recodar que la mente y cuerpo están relacionados.

Solo cuando estamos relajados y tranquilos podemos comer, disfrutar de la comida y tener una buena digestión. Y esto es posible gracias al sistema nervioso parasimpático . Este sistema, también  llamado sistema de reposo, digestión y recuperación ,  forma parte junto al sistema simpático  del sistema nervioso autónomo.

Las malas digestiones nos ponen de mal humor.

La salud y funcionamiento del sistema digestivo afectan a nuestro cerebro,  mente y  estado emocional

Cuando estamos hinchados, nos duele la tripa, o algo nos ha sentado mal, nos ponemos de mal humor. Estamos más irritados y no tenemos ganas de nada ni de nadie.

Y  ¿ Quién no se siente bien después de ir al baño ? El estreñimiento  viene acompañado de pesadez y cansancio.  Por eso  funciona también la venta de laxantes y productos con fibra.

 

VÍAS DE COMUNICACIÓN CEREBRO-INTESTINO

La distancia entre el cerebro y el  intestino no impide su continua comunicación, que se lleva a cabo a través de conexiones físicas y bioquímicas.
El nervio vago, el sistema circulatorio y el sistema inmune hacen posible esta conversación.

El nervio vago.

Este nervio largo que va desde la base del cerebro hasta los órganos del sistema digestivo permite la comunicación neuronal entre cerebro e intestino. Es el que hace posible la conexión física del  sistema nervioso central con el sistema nervioso entérico. Un sistema nervioso formado por ganglios linfáticos y neuronas que recubren todo el aparato digestivo. Lo que llaman el segundo cerebro.

Neurotransmisores.

Todos sabemos que el cerebro produce neurotransmisores como la serotonina, dopamina y gaba. Pero no todos saben que las  células del sistema digestivo y los trillones de microorganismos que forman la microbiota intestinal también los producen.

El 90% de la serotonina se produce en unas células neuro-endocrinas del intestino llamadas enterocromafines, y su producción viene determinada por la microbiota. Esta serotonina intestinal regula la motilidad evitando el estreñimiento, e influye sobre el sistema nervioso central a través del nervio vago.

Hay bacterias que pueden degradar el glutamato de los alimentos facilitando su transformación en GABA, un neurotransmisor que ayuda a reducir los niveles de ansiedad.

Metabolitos de la flora bacteriana.

La flora bacteriana metaboliza la fibra alimentaria de los alimentos que consumimos generando ácidos grasos de cadena corta.
Estos ácidos grasos, que son los combustibles preferidos de las células intestinales, llegan al cerebro aumentando la expresión de péptidos que reducen el hambre. Algo interesante para las personas que sufren ansiedad por comer o adicción a la comida.

En experimentos con animales se ha observado el efecto de estos ácidos grasos sobre el estado anímico y el comportamiento.

Flora bacteriana y absorción de nutrientes.

Los procesos metabólicos del cerebro depende de un nivel óptimo de nutrientes que el organismo recibe a través de la digestion y absorción de alimentos. La correcta funcionalidad y estructura de la mucosa intestinal depende de una flora bacteriana diversificada y abundante.

Necesitamos aminoácidos para sintetizar neurotransmisores. La serotonina deriva del triptófano y la dopamina de la tirosina.

Los ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA) abundan en la membranas de las neuronas preservando la salud celular y facilitando la comunicación entre las células nerviosas.

Las vitaminas y minerales forman parte de enzimas que hacen posible las reacciones químicas. Y el cerebro es un órgano muy activo.

La disbiosis es la alteración en la composición o actividad de la microbiota. Esta situación  daña la  mucosa  intestinal afectando  a la producción y funcionalidad de enzimas propias de la mucosa. Y como estas enzimas son necesarias para la correcta absorción de nutrientes, el resultado de la disbiosis es la deficiencia nutricional.

Flora bacteriana y sistema inmune.

La mayor parte del sistema inmune se encuentra en el sistema digestivo, y la microbiota, a través de la superficie de la mucosa intestinal, interacciona con el mismo regulando su funcionamiento.

La alteración en la composición o actividad de la microbiota es lo que se denomina disbiosis. Una situación donde se produce un daño a la barrera intestinal aumentando su  permeabilidad. Esto permite la entrada de metabolitos y componentes microbianos como los lipopolisacaridos que atraviesan la mucosa y llegan al  torrente sanguíneo. La respuesta inmunitaria a esta situación es la inflamación, con la consiguiente  liberación de citoquinas inflamatorias como las  interleucinas y factor de necrosis tumoral.
Estas proteínas producidas por las células del sistema inmune en respuesta a una infección son las que nos hacen sentirnos cansados. Y esta es la razón que nos lleva a buscar el reposo necesario para lograr la recuperación.  Pero si la  producción es continuada, porque es una inflamación crónica que no se resuelve , lo que empezó siendo  cansancio y desgana, termina convirtiéndose en depresión.

Hay muchos estudios que relacionan la depresión y  ansiedad con altos niveles de sustancias de naturaleza inflamatoria, y por eso las medidas para reducir la inflamación, como la dieta anti inflamatoria, dan tan buenos resultados.

La flora bacteriana saludable inhibe la adhesión a la mucosa de bacterias patógenas, evitando así las infecciones y disbiosis.

El papel de la microbiota intestinal es tan importante en la conexión cerebro- intestino, que actualmente se habla de eje cerebro- intestino- microbiota.

 

Sana tu intestino para sanar tu cerebro

 

El “ fix the gut to fix your brain” es una frase hecha de la medicina integrativa.
Muchos problemas psicológicos están relacionados con la salud y funcionamiento del sistema digestivo, y de hecho la mayoría de las personas con ansiedad o/y depresión sufren problemas digestivos ( hinchazón, pesadez, estreñimiento, dolor y diarrea).

Igual que hablamos de la relación ansiedad e intestino , también podemos hablar de depresión e intestino, síndrome de deficit de atención e intestino. Y seguiríamos así con todos los desordenes mentales y enfermedades neurodegenerativas.

Permeabilidad intestinal y enfermedades mentales.
Permeabilidad intestinal y enfermedades mentales.

MEDIDAS PARA ELIMINAR TU ANSIEDAD

  • Mejora el funcionamiento del nervio vago.

    Es complicado mejorar el funcionamiento del nervio vago, aunque cosas tan sencillas como: hacer gargaras, cantar en alto o respiran profundamente pueden ayudar.

  • Aumenta la población y diversidad de la microbiota.

    Para ello debemos mantener una dieta rica en alimentos ricos en fibra soluble e insoluble. Verduras, frutas, cereales, legumbres, frutos secos y semillas aportan la fibra que las bacterianas fermentan generando ácidos grasos de cadena corta como el butirato, acetato y propionato.

  • Aumenta el consumo de ácidos grasos Omega 3.

EPA y DHA son dos ácidos grasos que obtenemos a través del consumo de  pescados como las sardinas, boquerones, salmón, jurel y caballa.  Estos ácidos grasos que se encuentran de forma abundante en las membranas de las células  nerviosas, son imprescindibles para  la salud mental y emocional.
Su efecto a nivel digestivo también es interesante, ya que aumentan el número de organismos beneficiosos de la microbiota intestinal.

  • Toma probióticos.

    Chucrut
    Chucrut. Alimento rico en probioticos.

    Cuando se trata de probioticos, mi consejo es consumir alimentos fermentados como el kimchi, chucrut, miso, o bebidas fermentadas como el kefir o la  kombucha.
    Estos alimentos, que se deberían consumir a diario en pequeñas cantidades, tienen un efecto muy beneficioso sobre la microbiota intestinal y la salud mental.

    Experimentos con probioticos como el Lactobacillus y el Bifidobacterium, han dado resultados muy positivos en casos de depresión y ansiedad. Por ello y por su potencial en el tratamiento de otras enfermedades mentales, reciben el nombre de psicobioticos.

EN RESUMEN: A la hora de resolver problemas de ansiedad y depresión, hay muchos aspectos a tener en cuenta.
Pero sabiendo que la salud mental está estrechamente relacionada con la salud física, y que una no se puede dar sin la otra, ¿qué tal si empezamos a sanar el sistema digestivo?.
Mis tratamientos nutricionales equilibran la microbiota intestinal, regeneran la mucosa intestinal eliminando la permeabilidad, y disminuyen la inflamación.
Estas medidas calman el sistema inmune, regulan las hormonas implicadas en los mecanismos de hambre y saciedad y resuelven deficiencias nutricionales.
Las buenas digestiones son síntoma de salud intestinal, y tu salud intestinal es un requisito para gozar de salud mental y emocional.

Si estas cansada de sufrir  ansiedad o depresión y otras terapias no están dando los resultados que esperabas, te animo a trabajar conmigo.

Con MI PROGRAMA MENSUAL PERSONALIZADO  recuperarás tu salud digestiva y tu bienestar emocional.

Fuentes:

The microbiome-gut-brain axis: from bowel to behaviour.
Cryan JF1, O’Mahony SM.

Indigenous bacteria from the gut microbiota regulate host serotonin biosynthesis
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Increased colonic propionate reduces anticipatory reward responses in the human striatum to high-energy foods.
Byrne CS1, Chambers ES1, Alhabeeb H1, Chhina N2, Morrison DJ3, Preston T3, Tedford C4, Fitzpatrick J5, Irani C5, Busza A5, Garcia-Perez I6, Fountana S6, Holmes E6, Goldstone AP7, Frost GS8.

Breaking down the barriers: the gut microbiome, intestinal permeability and stress-related psychiatric disorders
John R. Kelly,1,2 Paul J. Kennedy,1 John F. Cryan,1,3 Timothy G. Dinan,1,2 Gerard Clarke,1,2,* and Niall P. Hyland1,4

Gut thinking: the gut microbiome and mental health beyond the head
Grace Lucas

Gut-brain axis: how the microbiome influences anxiety and depression.
Foster JA1, McVey Neufeld KA.

The role of microbiome in central nervous system disorders.
Wang Y, Kasper LH. Behav Immun 2014; 38: 1-12.

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